domingo, 4 de noviembre de 2007

YO AMABA A UNA NIÑA MORENA

Yo amaba a una niña morena
a una niña fugaz
extraviada en la noche.

Juntos deshojábamos la mañana
sentados sobre nuestra niñez,
alojamos los latidos del sol
en nuestras pequeñas manos.

Muchas veces brindamos con un beso
el nacimiento de las estrellas.
Los mayores, los grandes
no entendían el motivo de la celebración;
a ellos les bastaba decir:
cosas de chicos
e ignorarnos por un rato.

Yo amaba a una chica morena,
a una niña que se fue
con la llegada de la luna.

Quizás esté mirando de reojo,
mi silencio cabizbajo,
la luna con su media cara.
Quizás la niña morena
con su sonrisa lunar
alivie el lamento
de algún caminante nocturno.

Nadie sabe quién se la llevó,
posiblemente era la noche.

Posiblemente era la noche
que, en silencio, ahora llega.