miércoles, 10 de septiembre de 2008

MÁQUINA CELESTE

Para las pequeñas musas de papel

Éramos un par de muchachos con galaxias azules y una roja canción sobre el hombro.

Queríamos cambiar el mundo.

Jugábamos al tiro al blanco con dardos de cristal y anhelábamos el retorno de los arcoiris a nuestra casa.

Un día salimos de cacería. Nos extraviamos por unas horas, pero retornamos con un par de corazones atravesados.

Fueron nuestros mejores trofeos.

(Los gallos cantan al amanecer)

Nosotros continuamos abrazados, deseosos de ver una sonrisa en los rotos bolsillos del mundo, en los nuestros.