jueves, 12 de enero de 2012

MI MADRE Y YO-III

Mi madre, mística observa la T.V. Y cuando yo, extasiado y en el máximo paroxismo, veo a una sensacional mujer de tez blanca, sonrosados labios como la fresa fresca, cabello judío y negrísimos ojos como la noche misma; mi madre cree ver en esa grácil muchacha la viva imagen de María, la celestial y pura madre de quien crucificado y cabizbajo y en pequeña escala agoniza en la pard junto al televisor.

Todo estaría dentro de lo normal -mi madre y sus visiones sagradas y sin sospechar de mis elucubraciones más oscuras-, sino fuera porque mamá ha advertido una ligera mancha en la pantalla que ayer olvidé limpiar.
Y mientras ella ha iniciado la búsqueda de un paño para borrar el semitransparente estigma de mi pecado, yo recurriré a mis años de formación religiosa y a la extrema fe de mi madre, y, simulando un rostro angelical y con la voz temblorosa y el pulso acelerado, le diré: "Mira, mamá, ¿te has fijado?, aquella mujer tan parecida a María nos ha dejado su aliento milagroso".
Y todo seguirá dentro de lo normal, muy dentro de lo normal.

2 comentarios:

MYRIAM JARA dijo...

¡Genial, simplemente genial!

WALTER TOSCANO dijo...

MUCHAS GRACIAS, MYRIAM.
ABRAZOSSSSSSSSSSS