viernes, 2 de noviembre de 2012

EL ESCRITOR

El escritor se abrió el pecho como un libro, los personajes treparon las páginas dérmicas hasta caer uno a uno al vacío. El viento se llenó de voces y de cuerpos mutilados. El autor cerró el libro en blanco y, mudo, desapareció en el horizonte.

Walter Toscano.

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