jueves, 27 de diciembre de 2012

LUNA




Moneda lanzada al cielo por un mendigo escaso en amor.
Entonces las palabras –exquisitas niñas de miel enrojecida-
se espantan y nos invade la demencia.

(Enmudecemos sin abrazarnos).

Inútil es sentir nuestras lenguas
salivar nuestras bocas y dientes
para que todo parezca tan normal.
Con misteriosas intenciones nos desgarramos
las bocas –quizá el hambre quizá la demencia-
y la habitación sin puertas sin ventanas
se tiñe de absoluto silencio.
Por instantes algunos derriten sus hielos
y desaparecen sus ojos con la lluvia.
Y para que no crezcan flores
cosen sus bocas con hilos de sangre.

Es medianoche en el imperio de las sombras
y quienes dan pasos trastabillan en cáscaras de piel.
Oscuros pájaros llueven del pecho del mendigo
y la noche es más oscura y es más extrema la pobreza.

Arriba la luna es cubierta por nube de aves
agujereando –cual pantalón de mendigo
ante el tiempo- nuestra única moneda.

Walter Toscano
Casa Grande, jueves 27 de diciembre de 2012.
20:40 p.m.

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