viernes, 14 de diciembre de 2012

VENGANZA

Bajo el sol insolente
un tren atravesaba el umbral de la tarde.
Multitud de árboles en procesión simulada
parecían llevar un ahogado a cuestas.
El verdugo iba entre ellos
con dientes de oro y la boca cerrada
para no ser descubierto.
Sin embargo con el humo sobre sus cabezas

aparentaban ángeles con máscaras en llamas
rumbo al desfiladero del doloroso extravío.
El verdugo –mensajero del mundo-
enfermaba en silencio llevando a cuestas
al ahogado que así vengábase con su péndulo
de luz al crujido de las hojarascas.

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Walter Toscano
Casa Grande, martes 11 de diciembre de 2012.

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