jueves, 19 de enero de 2012

MI MADRE Y YO-IV

Mi madre dice que no debo salir, que afuera la calle muestra, con filosos dientes de lobo hambriento, el peligro, y que es mejor estar en casa.
Yo siempre hago caso a sus consejos maternales. Mamá me dijo, "ya vuelvo, hijito, voy a comprar, no demoro". Y cerró la puerta con llave.

Desde adentro escucho cómo el día ruge y devora a las gentes. Pero en casa también oigo ruidos fantasmas o quizás sólo sea mi imaginación que, sin que yo pueda evitarlo, ha empezado a conducirme hacia sus fauces.

jueves, 12 de enero de 2012

MI MADRE Y YO-III

Mi madre, mística observa la T.V. Y cuando yo, extasiado y en el máximo paroxismo, veo a una sensacional mujer de tez blanca, sonrosados labios como la fresa fresca, cabello judío y negrísimos ojos como la noche misma; mi madre cree ver en esa grácil muchacha la viva imagen de María, la celestial y pura madre de quien crucificado y cabizbajo y en pequeña escala agoniza en la pard junto al televisor.

Todo estaría dentro de lo normal -mi madre y sus visiones sagradas y sin sospechar de mis elucubraciones más oscuras-, sino fuera porque mamá ha advertido una ligera mancha en la pantalla que ayer olvidé limpiar.
Y mientras ella ha iniciado la búsqueda de un paño para borrar el semitransparente estigma de mi pecado, yo recurriré a mis años de formación religiosa y a la extrema fe de mi madre, y, simulando un rostro angelical y con la voz temblorosa y el pulso acelerado, le diré: "Mira, mamá, ¿te has fijado?, aquella mujer tan parecida a María nos ha dejado su aliento milagroso".
Y todo seguirá dentro de lo normal, muy dentro de lo normal.

miércoles, 11 de enero de 2012

MI MADRE Y YO-II

Mi madre no va a permitir con sus rezos que nada malo me pase, ya sea sobre una enfermedad o cuando triste sufro por algún mal de amor.
Y yo lo afirmo. Sus plegarias me salvaron de la muerte.
"Encomiéndate a nuestro Señor para que te vayas en paz, hijito", me lo repetía luego de cada ataque de tos que parecía infinita y a la vez el final. Pero yo pude más que la TBC. La expectoré con un tratamiento, en base a fuertes dosis de pastillas y cápsulas, que seguí al pie de la letra durante seis meses. Le di un golpe mortal a la muerte o por lo menos la
knockeé por un buen tiempo.

Ahora no es la muerte la que ronda mi cama sino una persistente picazón en los dedos del pie derecho. Y la siento más cada vez que supersticioso me levanto y toco con ese pie el frío piso de mi cuarto.
Mi madre, al verme así con gestos de molestia, se apiada y me alcanza una crema
antimicótica que supongo sólo durará para cinco días más. Sin embargo el tratamiento requiere de quince días. "Aplíquese en la parte afectada durante dos semanas", leí en la sección médica de un diario sensacionalista.
Pero yo creo más en la bondad y en los rezos de mi madre. Sé que otra vez dirá, muy seria y señalando un crucifijo: "encomiéndate a Él, hijito, piensa que esto no es más que una obra de la gracia del Señor". Y yo volveré a sonreír muy dentro de mí, no por las palabras de mi madre o porque otra vez sienta picazón en los dedos del pie derecho sino por un inexplicable cosquilleo en el corazón.

martes, 10 de enero de 2012

MI MADRE Y YO-I

Mi madre está enferma de religión: lleva en el corazón el cáncer de DiOS. Y casi puedo asegurar que el pecado por el que se golpea el pecho y reza tres avemarías, todos los días de manera puntual a las 11:30 p.m., soy Yo.
A esa hora -a mi regreso de alguna cabina de internet, luego de haber escrito algún texto como éste- la veo mirarme con indulgencia y más enferma que nunca.

sábado, 7 de enero de 2012

HORMIGUERO

I
A VECES LOS VEO TREPANDO LAS PAREDES DE MI CAJA MORTUORIA, Y OTRAS LA SUPERFICIE DE MI CUERPO, PUGNAN POR INGRESAR E INSTALARSE DENTRO DE MÍ COMO UN CÁNCER QUE ME CONSUMIRÁ EL SISTEMA DEL HAMBRE Y LA CORDURA.
II

HE DECIDIDO LLEGAR AL EXTREMO DE LA LOCURA. HOY ALMORCÉ UNA DOCENA DE HORMIGAS QUE POR UNOS INSTANTES HABITARON -COMO SERES DE RAPIÑA- EL CIELO RASO DE MI HABITACIÓN.
III

PEQUEÑAS Y VORACES ACUDEN A MÍ, HAN INICIADO EL RITUAL DE LA DECADENCIA, LA DANZA MORTAL DEL CUERPO Y LA MENTE.

IV

YA NADA QUEDA, APENAS EL VACÍO A DONDE HE DE LLEGAR MUY PRONTO.